En las últimas semanas, Levante ha experimentado una mezcla de buenos y malos resultados, lo que ha generado preocupación entre la afición granota. El equipo, dirigido por su cuerpo técnico, ha adoptado un estilo de juego que intenta ser ofensivo, pero las transiciones defensivas han dejado lagunas que los rivales han sabido aprovechar. En este contexto, es vital que se realicen ajustes tácticos que permitan maximizar el potencial del equipo y mitigar los errores que han costado puntos importantes.

Una de las áreas que necesita atención es la presión alta. Aunque Levante ha mostrado destellos de calidad al intentar recuperar el balón en campo contrario, la falta de coordinación entre los delanteros y el mediocampo ha permitido que los rivales superen esta presión con facilidad. Para mejorar esta faceta, sería beneficioso implementar un esquema que permita a los mediocampistas apoyar más a los delanteros en la presión, creando un bloque sólido que dificulte el avance del rival. Este sistema podría incluir una formación 4-2-3-1, donde los extremos se involucren más en la recuperación del balón.

Además, la jugada a balón parado ha sido otro aspecto débil. Levante ha concedido varios goles en situaciones de córner y faltas cercanas, lo que sugiere que la organización defensiva en estas jugadas requiere una revisión. Se podría considerar la incorporación de un especialista en trabajo defensivo a balón parado, que ayude a mejorar la colocación y el marcaje de los jugadores en estas situaciones.

Por otro lado, el ataque también necesita ajustes. Aunque el equipo tiene la habilidad de crear oportunidades, la falta de finalización ha sido notoria. Un enfoque más directo, aprovechando las bandas y los cruces al área, podría facilitar que los delanteros, como Roger Marti, encuentren más oportunidades de gol. Además, la inclusión de un mediocampista ofensivo que pueda asociarse con los delanteros y aportar más creatividad podría ser clave para desbloquear defensas rivales más compactas.

En conclusión, los Granotes tienen el potencial para mejorar su rendimiento, pero deben realizar ajustes tácticos clave en la presión alta, el juego a balón parado, y la finalización en ataque. Con un enfoque renovado y una estrategia bien definida, el equipo puede no solo asegurar su permanencia, sino también aspirar a alcanzar mejores posiciones en la tabla al final de la temporada.