El entrenador portugués Luís Castro se reafirma como el mejor aliado para construir el Levante soñado por Héctor Rodas y Jose Gila. El club granota ha logrado la salvación en la última jornada de la temporada. La decisión de incorporar a Luís Castro adquiere prestigio y relevancia después de la gesta, pero, allá por el mes de diciembre, se tomó con valentía y personalidad. Todo el levantinismo esperó un entrenador cuyo currículum recogiera la etiqueta de ‘apagafuegos’, aunque la dirección deportiva liderada por Héctor Rodas y Jose Gila tuvo otros planes. Priorizaron, además de la permanencia, la construcción y el desarrollo de un proyecto deportivo. No dudaron ni un segundo en atacar al ex del Nantes. Seis meses después, el fútbol les ha dado la razón y la apuesta les ha salido redonda. ‘La presión social llega, pero demostramos ser una dirección deportiva valiente. Apostamos por algo que creíamos. Pensamos que si firmábamos algo parecido no nos iba a dar. Teníamos que firmar algo diferente y ya no solo de presente, sino también de futuro’, aseguró Héctor Rodas. Tanto el káiser del Cabanyal como Jose Gila coinciden en el punto en el que el Levante necesitaba darle un cambio a su dinámica si quería mantener la categoría. ‘La segunda parte en Mestalla fue el punto de inflexión en el que dices: hay que hacer algo. Con lo que hacemos, no nos da para mantener la categoría’, siendo difícil la decisión de prescindir del entrenador del ascenso en Burgos. ‘Despedir a alguien siempre es difícil. En el caso de Calero fue por un ascenso que tuvo muchísimo mérito y fue increíble. Sabemos que esto es fútbol para todos. Todo tiene un principio y un final’, dijo Gila, a la vez que Rodas no escondió que ‘el escudo del Levante está por encima de cualquier persona. Se tomó la decisión para intentar mejorar y conseguir el objetivo, que a final sí que pudo ser’.