El derby valenciano, conocido por su intensa rivalidad, ofrece una atmósfera única en el Estadio Ciutat de València. Cada partido entre Levante UD y Valencia CF no solo se juega en el campo, sino que también se vive en las calles de Valencia, donde los aficionados se preparan con fervor. Desde horas antes del encuentro, los granotes comienzan a congregarse en las cercanías del estadio, llenando los bares y plazas con cánticos que resuenan por toda la ciudad.
Uno de los rituales más emblemáticos es la llegada al estadio. Los seguidores del Levante, conocidos cariñosamente como granotes, se visten con los colores azulgranas y portan bufandas con orgullo. Al cruzar la puerta del Ciutat de València, se pueden ver manos alzadas, abrazos entre desconocidos y una mezcla de nervios y entusiasmo que crea una atmósfera casi eléctrica. La previa al partido es un momento de comunidad, donde se comparten anécdotas y se revive la historia de encuentros pasados, llenos de emociones y grandes jugadas.
La afición granota tiene un repertorio de cánticos que se han transmitido de generación en generación. Estos himnos, llenos de pasión y lealtad, resuenan en cada rincón del estadio, creando un ambiente que los jugadores sienten en el campo. La famosa frase "Granota, Granota, siempre a tu lado" se convierte en un mantra que une a todos los presentes, convirtiendo el estadio en una auténtica caldera.
Durante el partido, los rituales continúan con el famoso "minuto de silencio" en honor a los que han pasado y un grito colectivo de "A por ellos" al inicio del segundo tiempo. Estas tradiciones no solo son parte del espectáculo, sino que refuerzan el sentido de pertenencia entre los aficionados. Cada gol se celebra como si fuera un triunfo personal, mientras que cada fallo se vive con una intensidad que puede dejar huella por días.
El derby no sería lo mismo sin la rivalidad con Valencia CF, que añade un nivel adicional de emoción a cada encuentro. La tensión palpable y la historia entre los dos equipos hacen que cada partido sea un evento significativo para los granotes, quienes no solo buscan la victoria, sino también la supremacía en la ciudad. El intercambio de cánticos y las reacciones entre las aficiones crean un crisol de emociones que se siente en cada rincón del estadio.
Al final del día, el derby es un reflejo de la cultura granota, donde la pasión por el Levante UD se manifiesta en cada ritual, cántico y celebración. La atmósfera creada por los aficionados no solo apoya al equipo, sino que también convierte al Estadio Ciutat de València en un verdadero templo del fútbol. Para los granotes, cada encuentro contra su eterno rival es una celebración que trasciende el deporte, un evento que une a familias y amigos, y que perpetúa la rica tradición de la afición granota en el corazón de Valencia.
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