La afición del Levante UD, los Granotes, no solo son conocidos por su fervoroso apoyo al equipo, sino también por las tradiciones y rituales que hacen del fútbol una parte integral de su identidad. Desde la llegada al Estadio Ciutat de València hasta el pitido final, cada momento está impregnado de pasión y camaradería.

Uno de los rituales más entrañables es el famoso cántico ‘Granota, Granota’ que resuena en las gradas antes de cada encuentro. Este cántico no es solo una muestra de apoyo, sino un símbolo de unidad y orgullo que conecta a los aficionados de todas las edades. Las familias se reúnen, los amigos se abrazan y, en ese instante, todos comparten un mismo pulso, una misma esperanza: que su equipo salga victorioso.

El día del derbi contra el Valencia CF es, sin duda, uno de los momentos más esperados del calendario. La ciudad de Valencia vibra con la rivalidad, y el ambiente en las calles se torna electrizante. Los Granotes se visten con sus colores, el azul y el granate, y se dirigen en grupos al estadio, cantando y animando por el camino. En el Ciutat, los cánticos se intensifican y el clima se caldea aún más con cada minuto que pasa. La rivalidad no solo se siente en el campo, sino también en las gradas, donde las provocaciones amistosas entre los aficionados de ambos equipos crean un espectáculo vibrante.

Dentro del estadio, otro ritual que destaca es el tradicional ‘Tifo’, donde los aficionados despliegan enormes pancartas y banderas que representan su amor por el club. Estos tifos son el resultado de semanas de trabajo en equipo, donde los aficionados colaboran para crear una obra de arte que a menudo lleva mensajes de apoyo, de lucha, o simplemente homenajea a figuras icónicas del club. Este tipo de expresión visual eleva el espíritu del encuentro y muestra la creatividad y dedicación de la afición granota.

Además, no se puede hablar de la cultura Granota sin mencionar la previa del partido, un momento donde los aficionados se reúnen en bares y plazas cercanas al estadio. Aquí, comparten historias, anécdotas y, por supuesto, sus esperanzas para el partido que se avecina. La comida típica de Valencia, como la paella, y las cervezas locales fluyen mientras los Granotes discuten sobre tácticas y jugadores clave. Esta camaradería refuerza el sentido de comunidad entre los aficionados y hace que cada partido sea una celebración en sí misma.

Al final del día, ser un Granote es más que apoyar a un equipo; es formar parte de una familia donde cada victoria se celebra como un triunfo colectivo y cada derrota se enfrenta con resiliencia. La cultura de los Granotes es un testimonio de cómo el fútbol puede unir a las personas, y el Estadio Ciutat de València se convierte en el escenario donde estas pasiones se viven intensamente.